El dolor lumbar se presenta en la zona comprendida entre las costillas inferiores y los glúteos, y es la principal causa de años vividos con discapacidad en todo el mundo.
El dolor lumbar afecta aproximadamente a 619 millones de personas a nivel mundial, y alrededor del 40 % de los adultos en Estados Unidos experimentan dolor lumbar en algún momento de su vida.¹ Su frecuencia aumenta con la edad, alcanzando un máximo alrededor de los 85 años, y es más común en las mujeres que en los hombres. Otros factores de riesgo incluyen la obesidad, la depresión, factores laborales como levantar cargas pesadas con frecuencia, el consumo de tabaco, antecedentes de episodios de dolor lumbar y enfermedades crónicas como la diabetes o el asma.
Los síntomas típicos incluyen dolor en la parte baja de la espalda, que puede irradiarse hacia los glúteos o los muslos, así como dificultad para agacharse, levantar objetos, caminar o permanecer sentado o de pie durante períodos prolongados. Estas limitaciones pueden afectar la capacidad de los pacientes para trabajar y realizar tareas domésticas. Los síntomas suelen empeorar con el movimiento y pueden mejorar con el reposo o con un cambio de posición.
¿Qué es el dolor lumbar inespecífico y cómo se diagnostica?
El dolor lumbar inespecífico no está asociado con trastornos específicos de la columna vertebral, como la radiculopatía lumbar, la estenosis espinal lumbar, las fracturas vertebrales, la espondiloartritis axial, las infecciones o el cáncer. Aproximadamente el 90 % de los pacientes que consultan por dolor lumbar presentan dolor lumbar inespecífico.
El diagnóstico se establece tras descartar causas específicas, tanto vertebrales como no vertebrales, del dolor de espalda. No se recomienda realizar de forma rutinaria estudios de imagen de la columna, como radiografías, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM).
Los pacientes con antecedentes de cáncer, traumatismos graves (como un accidente de tráfico o una caída desde una altura considerable), fiebre, aparición reciente de alteraciones del control de la vejiga o del intestino, o debilidad progresiva en las extremidades inferiores, pueden requerir una resonancia magnética y una valoración por un especialista.
¿Cómo se trata el dolor lumbar inespecífico y cuál es su pronóstico?
El tratamiento inicial incluye tranquilizar al paciente explicándole que el dolor lumbar inespecífico rara vez se debe a un problema grave de la columna vertebral, educarlo sobre cómo mantener o aumentar gradualmente sus actividades habituales y animarlo a mantenerse físicamente activo, evitando el reposo prolongado.
En el caso del dolor lumbar agudo (de duración inferior a 6 semanas), los tratamientos de primera línea incluyen la manipulación vertebral, la acupuntura, el masaje y la aplicación de calor, generalmente realizados por fisioterapeutas, quiroprácticos, acupuntores o masajistas.
Los medicamentos de primera elección incluyen los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, así como los relajantes musculares de acción central, como la ciclobenzaprina.
Para el dolor lumbar inespecífico crónico (de duración superior a 12 semanas), se recomiendan el ejercicio físico, las terapias psicológicas (por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual) y los programas que combinan ejercicio con intervenciones psicológicas. Otros tratamientos útiles incluyen la manipulación vertebral, la acupuntura y el masaje.
En pacientes con una discapacidad importante o que no mejoran con los tratamientos iniciales, los programas de rehabilitación multidisciplinaria que integran componentes físicos, laborales y conductuales pueden reducir el dolor y mejorar la funcionalidad.
Los AINE también se recomiendan para los pacientes cuyos síntomas persisten a pesar de estas intervenciones. Otros medicamentos o tratamientos invasivos, como las infiltraciones espinales, la denervación por radiofrecuencia, la estimulación medular o la cirugía de columna, rara vez están indicados en pacientes con dolor lumbar inespecífico crónico.
La mayoría de los pacientes con dolor lumbar inespecífico agudo mejoran en un período de semanas a meses, y aproximadamente el 72 % se recupera en un plazo de 12 meses. En cambio, el dolor lumbar inespecífico crónico tiene menos probabilidades de resolverse rápidamente: solo alrededor del 42 % de los pacientes se recupera en un año.
En los pacientes con dolor lumbar inespecífico crónico, el ejercicio, las estrategias de autocuidado y las terapias psicológicas pueden mejorar la función física y reducir el dolor lumbar crónico con el tiempo.

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