jueves, 16 de agosto de 2018

En Familia. ¿Cuándo dar al bebé otros alimentos además del pecho?.

 https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/cuando-dar-al-bebe-otros-alimentos-ademas-pecho 

La introducción de nuevos alimentos en el niño lactante se puede hacer con cierta flexibilidad, respetando las costumbres de las familias

 

¿Qué es la alimentación complementaria?

La situación ideal es que el niño permanezca los 6 primeros meses con lactancia materna exclusiva. Pasado este periodo, se introducen en la dieta alimentos distintos de la leche. A esto se denomina alimentación complementaria (link is external). Son alimentos que “complementan” la leche, pero NO la sustituyen. La leche (preferiblemente materna) sigue siendo la principal fuente nutritiva durante todo el primer año de vida y una fuente importante de nutrientes en el segundo año y después.

¿Por qué comenzar a partir de los 6 meses?

A partir de los 6 meses de vida, las necesidades nutricionales del niño aumentan y la leche no cubre sus requerimientos.  Por otro lado, desde el punto de vista psicomotor, la mayoría de los bebés ya están preparados. Son capaces de mantenerse sentados, muestran interés por los alimentos, pueden cogerlos y llevarlos a la boca. Además, a esta edad se pierde el reflejo de extrusión, que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua. También saben mostrar hambre o saciedad con sus gestos. Es, por tanto, la edad idónea para comenzar a probar nuevos alimentos, sabores y texturas.

¿Qué alimentos se pueden ofrecer?

Entre los 6 y 12 meses se pueden introducir prácticamente todos los alimentos, salvo los pequeños y de consistencia dura (como los frutos secos, trozos de zanahoria cruda, uvas), por el riesgo de atragantamiento. El orden es totalmente indiferente. No es necesario ceñirse a un estricto calendario de introducción que puede provocar frustración y confusión a los padres. No obstante, es aconsejable ofrecer cuanto antes alimentos que contengan hierro, como las carnes y los cereales enriquecidos con hierro.
Lo ideal es ofrecer alimentos propios de la zona, según la cultura y los gustos familiares, introduciendo gradualmente una dieta variada y agradable. La comida es un acto social, por lo que es buena idea que el niño coma con el resto de la familia, probando los mismos alimentos y aprendiendo de ellos.
Al principio, no se deben dar alimentos que pueden contener muchos nitratos (como la remolacha, espinacas y zanahoria). Tampoco se debería añadir azúcar ni sal durante el primer año. Después, es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.
En cuanto al gluten (contenido en el trigo, cebada y centeno), lo más adecuado es introducirlo en pequeñas cantidades, al mismo tiempo que se continúa dando el pecho. Dejar que el niño mordisquee un trozo de pan es una forma fácil de ofrecerlo.
Si el bebé hace unas 4 tomas de pecho diarias, no necesita otros alimentos lácteos (como yogur, queso, “leches artificiales” en papillas). No es necesario introducir “leche artificial” para preparar las papillas de cereales industriales en un bebé amamantado. Algunas alternativas son prepararlos con leche materna extraída, con las verduras o con las frutas. Se pueden utilizar cereales que se disuelven en agua, sémola de arroz (cereal sin gluten) o sémola de trigo, pan o pasta (cereal con gluten).
La leche de vaca no se debe dar antes de los 12 meses de edad (puede producir microsangrado intestinal). Los derivados lácteos también se deben evitar en el primer año en niños con alto riesgo de desarrollar alergia a las proteínas de la leche de vaca (antecedentes de alergia en familiares de primer grado). En niños de bajo riesgo alérgico es aceptable introducir pequeñas cantidades de derivados lácteos con el resto de alimentos, antes de los 12 meses, siempre que no se convierta en la bebida principal.

¿Cómo se ofrecen?

Empezar por pequeñas cantidades, que se irán aumentando a medida que el niño las acepte. Se debe introducir un alimento nuevo cuando el niño tome bien el anterior, para que se acostumbre al nuevo sabor y poder valorar la aparición de intolerancias o alergias.
Los nuevos alimentos se pueden dar en forma de purés, triturados o semisólidos, ofreciéndolos preferiblemente con cuchara o vasito, tratando de evitar el uso de biberones para no entorpecer la lactancia materna y para que vaya aprendiendo a utilizar estos utensilios para comer.
Es importante dejar que el niño vaya probando, respetar sus gustos, alimentarle despacio y con paciencia, minimizando las distracciones (evitar la televisión) y, sobre todo, no forzar ni obligarle a comer. Hay que recordar que hasta el año de vida se debe ofrecer primero el pecho y luego los otros alimentos que complementan a la leche.

Información elaborada por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

jueves, 12 de julio de 2018

SEGG. Sentimientos y emociones del cuidador.

Cuidar significa luchar por alguien que queremos, donde a veces tu vida personal pasa a un segundo plano, y muchas veces cambias el YO por el TU.
Cuidar no significa sólo dificultades, cuidar es una de las experiencias vitales más satisfactorias y conmovedora que se han encontrado.
Cuando cuidamos ¿Por qué lo hacemos?, por: Amor, gratitud, deber moral, reciprocidad, obligación, sentimientos de culpa, evitar censuras, altruismo, etc.

El cuidador es un valor añadido, para la persona cuidada, dándole seguridad, apoyo, acompañamiento, le hace sentirse querido, siendo en muchas ocasiones su referente, y en el que deposita su confianza total.

Hay funciones importantes que desempeña el cuidador, como ser el informador de la situación y evolución del estado de salud de la persona dependiente y también participa de una manera activa en la toma de decisiones de la vida de la persona mayor dependiente, pero el cuidador debe respetar las decisiones y las preferencias del mayor dependiente siempre que la situación de este lo permita.

SENTIMIENTOS QUE ACOMPAÑAN AL CUIDADOR:
  • Soledad
  • Tristeza
  • Culpa
  • Miedo
  • Ira o enfado
  • Autocompasión

SENTIMIENTO DE SOLEDAD Y AISLAMIENTO

Estos sentimientos pueden aparecer por pérdida de contactos sociales debido a:
  • El tiempo que dedicamos a proporcionar los cuidados.
  • Las preocupaciones y el cansancio que conlleva cuidar restan ganas de salir de casa y participar en actividades sociales o de ocio.
Por qué aparece el sentimiento de soledad en los cuidadores
  • No querer ser una preocupación ni una molestia para nuestros amigos y familiares contándoles una vez más nuestros problemas.
  • No disfrutar de las relaciones con amigos ni del tiempo que pasamos con ellos pues nuestro pensamiento esta con la persona que cuidamos.
  • No sentir que los demás puedan comprender nuestra realidad de cada día y las dificultades de cuidar.
Como afrontar la soledad
  • Aprenda a poner límites al cuidado y permítase compartir tiempo con los amigos y personas con las que nos sentimos apoyadas.
  • Defina prioridades y actúe de acuerdo a ellas, busque la ayuda de otras personas, (profesionales, familiares, otros cuidadores).
SENTIMIENTO DE TRISTEZA
  • Es un sentimiento muy común entre los cuidadores.
  • Es uno de los mayores enemigos de los cuidadores.
  • Es un sentimiento lógico y difícil de abordar.
  • Es un modo de reaccionar ante una situación que genera tensión emocional.
  • Es una situación que impide disfrutar el logro de un cuidado exitoso.
La tristeza supone un gasto de energía enorme, nos deja sin fuerza y capacidad para cuidar a la persona que cuidamos y a nosotros mismos.

Cómo combatir la tristeza
  • Ser tolerante con uno mismo.
  • Entender que es un sentimiento normal y no caer en la autocrítica ni exigirnos en demasía.
  • Potenciar el sentido del humor.
  • Realizar actividades gratificantes.
Lo mejor contra la tristeza es intentar realizar todo aquello que la tristeza nos impide

Cómo afrontar la tristeza
  • No marcarse metas excesivas que no se puedan cumplir.
  • Mantener el sentido del humor.
  • Buscar el lado positivo de las cosas.
  • Buscar relaciones sociales y considerarlas importantes en esta etapa.
  • Realizar ejercicios físicos.
SENTIMIENTO DE CULPA
Aparece
  • Por tener que tomar decisiones difíciles respecto a la salud y los cuidados de la persona atendida.
  • Por no canalizar hechos del pasado.
  • Por tener metas demasiado altas y excesivos “deberías”.
  • Por tener sentimientos negativos.
  • Por tener en un futuro que afrontar una posible institucionalización.
  • Por dedicarse tiempo a sí mismo, pensando que lo restas del tiempo dedicado a cuidar.
Por qué aparece el sentimiento de culpa
  • Por creer restar tiempo del cuidando de nuestro familiar si dedicamos “algo de tiempo” a nuestras amistades u ocio.
  • Desear en algún momento que el familiar fallezca (para que deje de sufrir o para “liberarse” de una situación de crisis).
  • Discusiones con otros miembros de la familia que no colaboran en el cuidado.
  • Descuidar otras responsabilidades familiares.
Estrategias para hacer frente a los sentimientos de culpa
  • Identificar los sentimientos de culpa.
  • Analizar sus causas.
  • Expresarlos.
  • Aceptarlos.
  • Saber perdonarse, reconocer los propios límites como cuidadores y plantearnos metas posibles.
SENTIMIENTO DE MIEDO
  • A no estar a la altura de poder proporcionar los cuidados necesarios.
  • A no poder cuidar debido al propio cansancio.
  • A la evolución de la enfermedad y/o la incapacidad.
  • A que la persona cuidada empeore.
  • A la muerte.
“El miedo se debilita al compartirlo” SENTIMIENTO DE ENFADO E IRA
  • Por sobrecarga de cuidados.
  • Sensación de sentirse atrapado a la situación de cuidar.
  • Percibir que los demás no nos apoyan como debieran.
  • Sensación de vergüenza ante determinados comportamientos de la persona que cuidada.
SENTIMIENTO DE AUTOCOMPASIÓN
La autocompasión consiste en sentir pena o lástima por uno mismo, aunque puede aparecer disfrazado de pena o compasión por la situación de otros y/o por la muerte o pérdida de un ser querido.
  • Es la sensación de sentirnos débiles e incapaces para conseguir los objetivos.
  • Percibir la realidad “deformada”.
  • Es sentirse sin capacidad para controlar las necesidades del cuidado y que el control está fuera de nuestro alcance.
Como afrontar la autocomplacencia
  • Reconociendo que los problemas que surgen al proporcionar los cuidados son normales e inevitables.
  • Que todos los cuidadores tenemos problemas en mayor o menor medida ante determinadas situaciones.
  • Aceptando que el control de los problemas no está fuera de nosotros mismos, que siempre podremos solucionarlos o al menos mejorarlos.
Ángeles García Antón
Trabajadora Social. Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre la Ley de Dependencia de la SEGG.

martes, 10 de julio de 2018

Sefap recuerda que, para adelgazar, los fármacos son la última opción.

La Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap) ha emitido un comunicado, en relación con la utilización de fármacos para adelgazar, y ha señalado que, según las guías actuales, "el uso de fármacos para adelgazar se debe considerar solamente en aquellos pacientes que no puedan conseguir una pérdida de peso deseable con los cambios de hábitos, actividad física y dieta". Además, tal como destaca Laia Robert, miembro de la Sociedad y especialista en Información de Medicamentos, "deberían utilizarse siempre bajo supervisión médica, tanto en lo que respecta a su consumo como a las dosis recomendadas".
La experta recuerda que, además de no estar financiados por el SNS y suponer un importante coste para el paciente, los riesgos asociados a este tipo de fármacos "no justifican, salvo en casos extremos, los beneficios aportados, ya que suelen tener un impacto muy modesto y una vez suspendido su uso se recupera el peso".
Sobre las citadas guías clínicas, Sefap apunta que el tratamiento del sobrepeso y la obesidad debe iniciarse con una terapia no farmacológica que incluya educación y cambios nutricionales (principalmente la restricción de la ingesta calórica), cambios de hábitos e incremento de la actividad física.

La elección debe guiarla el médico

Y en caso de que estas pautas no funcionen y se necesite de verdad tratamiento, Ángel Mataix, presidente de la Sefap, subraya que "la decisión de utilizar uno u otro tratamiento corresponde al médico y es indispensable para la seguridad de los pacientes evitar la automedicación, ya que este tipo de fármacos pueden generar efectos adversos como la incontinencia fecal, cálculos renales, náuseas, aumento de la presión arterial, hipoglucemias o cefaleas".
De hecho, desde Sefap recuerdan que estos medicamentos se han asociado a lo largo de su historia con diversos problemas de seguridad, que han llevado a la retirada del mercado de 25 de ellos entre 1960 y 2009. Robert opina, en todo caso, que esta situación "no debería causarnos alarma, ya que los medicamentos aprobados en la actualidad tienen un perfil de seguridad aceptable, pero sí hacernos ver la importancia de utilizar este tipo de fármacos solamente cuando el médico lo considera necesario, en las dosis adecuadas, y durante un tiempo limitado".