lunes, 22 de noviembre de 2021

Caminar o correr, ¿qué es preferible?

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¿Es posible incluir el “caminar” como una modalidad de actividad física (AF)? Para escrutar paso a paso mitos y ritos acerca de este tema, hemos dado respuesta a las preguntas que más frecuentemente se plantean en torno a este aspecto.

1. ¿Existe evidencia científica del beneficio de caminar?

Caminar es una forma de AF que, llevada a cabo de forma regular y a una intensidad concreta, cumple las recomendaciones de AF saludable. Las evidencias concretas de caminar (en comparación con otras formas de AF) se resumen en un reciente trabajo del Centro Nacional para la Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades Crónicas en Atlanta (Georgia)*, que evaluó los beneficios de caminar en casi 30000 individuos. Caminar mejora claramente varios factores de riesgo individuales, así como sus complicaciones cardiovasculares.

2. Factores de riesgo cardiovascular: caminando hacia un buen control

Caminar reporta beneficios a corto y largo plazo sobre la tensión arterial. Los beneficios son mayores en personas prehipertensas que en hipertensos establecidos o en personas sanas, probablemente porque es capaz de restablecer alteraciones vasculares en sus estadios iniciales (prehipertensos).

Los beneficios de caminar sobre el control de peso exigen combinarlo con restricción calórica, que contribuye a la pérdida de peso inicial en personas con sobrepeso (en las que otras formas de AF pueden comprometer su salud osteoarticular). También favorece el mantenimiento del peso y atenúa su ganancia con el tiempo, lo que retrasa y reduce el riesgo de desarrollo de sobrepeso/obesidad.

Los riesgos asociados a la diabetes tipo 2 se reducen en personas que caminan de forma regular, con independencia de su peso. Caminar a moderada intensidad entre 150 y 300 minutos semanales puede prevenir el desarrollo de diabetes en hasta un 35%. Y en los diabéticos, caminar reduce significativamente los valores de glucemia en ayunas y los de hemoglobina glicosilada (HbA1c), lo que facilita una reducción en la toma de antidiabéticos orales y/o en las dosis de insulina.

La combinación de reducción de triglicéridos y aumento de HDL inducidos por caminar supone una importante mejora del perfil lipídico de forma global, incluso en pacientes con diabetes y dislipemia.

3. Posología: caminar como prescripción

Partiendo de la premisa de que el sedentarismo aumenta el riesgo de mortalidad y enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial y diabetes tipo 2, se establece la recomendación de “siéntate menos, muévete más”: debe limitarse al máximo el tiempo sentado y reemplazarlo por AF al menos ligera a lo largo de todo el día. Los beneficios son mayores si este “movimiento” se desarrolla a intensidad moderada (ritmo que dificulte mantener una conversación) y con un objetivo temporal mínimo de 150 minutos semanales -el objetivo consiste en caminar a un ritmo entre 3,5 y 4,5 km/hora o el equivalente a dar 4.000 pasos en 40 minutos-.

No todos los individuos tienen el mismo nivel de AF basal ni preparación, por lo que hay que adaptar las transiciones desde el sedentarismo hasta estos objetivos de forma gradual. Quienes los alcancen o superen, pueden seguir incrementándolos sin un umbral de riesgo superior que se asocie a mayor riesgo de eventos.

4. Salud cardiovascular: ¿caminar o correr?

Ambas modalidades de AF muestran beneficios siempre que se practiquen de forma regular (mínimo 150 minutos semanales) y a una intensidad mayor que ligera.

- La carrera tiene un mayor rendimiento energético (mayor actividad muscular y gasto calórico). Sin embargo, implica elevado grado de impacto articular, con consecuencias que se acentúan en personas con sobrepeso/obesidad/problemas articulares o durante largo tiempo (lesiones por sobrecarga).

- El riesgo de lesiones por caminar es de entre 1 y 5%, mientras que en la carrera alcanza el 30%.

- Caminar es técnicamente más asequible. Puede ser practicado en solitario, pareja o grupo, incluso con diferentes niveles de preparación física.

Existen una serie de variantes que pueden implementar el rendimiento de caminar y elevarlo casi al de la carrera, sin gran incremento del riesgo de lesiones:

-Caminata rápida (Speedy walking”): un ritmo vigoroso (5km/k) aumenta la frecuencia cardiaca y el consumo calórico. Incrementos adicionales (“power walking”: 5-8km/h), obtienen beneficios prácticamente superponibles a la carrera.

-Caminar con chaleco lastrado: el peso adicional favorece el consumo calórico. Debe guardarse precaución y que el peso del chaleco no supere 5-10% del peso corporal.

-Plano inclinado: buscar una zona inclinada para caminar ayuda a incrementar el trabajo físico respecto a caminar en una superficie plana. Puede ser difícil calcular el porcentaje de inclinación en áreas al aire libre, pero si se utiliza un tapiz rodante, se pueden ir haciendo incrementos desde 5% (hasta un 10-15%).

-Marcha nórdica: los bastones nórdicos involucran al tren superior  con implementación del trabajo global. Se recomienda adiestramiento en la técnica de uso de los bastones para obtener el beneficio deseado.

-Caminata a ritmo interválico: incrementos y decrementos del ritmo sin interrumpir la actividad son favorables para mejorar el rendimiento.

5. Caminar con apps y dispositivos para aumentar rendimiento: ¿mito o realidad? 

Los dispositivos de monitorización de actividad, en sus múltiples variedades (de muñeca, banda torácica, móvil) y por diferentes formas de medición (podómetro-mide el número de pasos-; pulsómetro-valora frecuencia cardiaca-; velocímetro; distancia…) son herramientas que ayudan a aumentar el rendimiento, especialmente por el efecto de “gamificación”. La persona que lo utiliza obtiene un estímulo de recompensa por el trabajo realizado que le incita a repetir la actividad y mejorar sus marcas. Muchas de estas aplicaciones permiten compartir datos con otras personas, incluso con profesionales sanitarios. En ocasiones, a determinados pacientes se les estimula a utilizarla para favorecer adherencia y mantenimiento a largo plazo.

6.   Actividad Física para la salud: ¿vamos por el “buen camino”?

Según datos de la organización mundial de la salud (OMS), sólo uno de cada 3 adultos realiza al menos los 150 minutos de AF semanal. El nivel de AF ha ido perdiéndose a lo largo de los dos últimos siglos, especialmente con el aumento de edad y en personas con menor grado de educación. Las cifras más alarmantes son las que valoran este aspecto en forma de “inactividad”: según un informe publicado por la European Heart Network (EHN), entidad de la que forma parte la Fundación Española del Corazón (FEC), el 25% de las mujeres y el 22% de los hombres en Europa son físicamente inactivos. Y en España las cifras son aún más preocupantes: entre el 20 y el 29,9% de los hombres españoles no realiza actividad física, mientras que entre el 30 y el 39,9% de las mujeres son físicamente inactivas.

Dada la implicación que la inactividad física tiene para la salud general y prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles, este dato de alarma debería abrir puertas y estimular a los cambios necesarios que favorezcan una modificación profunda de los estilos de vida en nuestra sociedad.

En este sentido, el “primer paso”… ¡puede ser caminar!

*Omura J, Ussery E, Loustalot F, Fulton J, Carlson S. Walking as an Opportunity for Cardiovascular Disease Prevention. Prev Chronic Dis. 2019; 16: E66.



Ejercicio y salud cardiovascular.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles

Para empezar a hacer ejercicio a cualquier edad una buena opción con evidencia en salud Cardiovascular.

Caminar aprisa ( 6 km / hora ) 150 min / semana.




miércoles, 17 de noviembre de 2021

Paciente con #EPOC. Pautas de autocuidado.


 

(JAMA) Parálisis facial. Para pacientes.

https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/

La parálisis de Bell es una forma de debilidad o parálisis facial que generalmente afecta un lado de la cara. La parálisis de Bell es el resultado de la inflamación y disfunción del nervio facial (el séptimo par craneal). Aunque se desconoce la causa exacta de la parálisis de Bell, existe evidencia de que puede estar relacionada con infecciones virales. Algunos virus asociados con la parálisis de Bell son los que causan herpes labial (virus del herpes simple), varicela / culebrilla (virus varicela zóster), mononucleosis (virus de Epstein-Barr y citomegalovirus) e infecciones respiratorias (virus del resfriado común e influenza). Los factores de riesgo adicionales asociados con el desarrollo de la parálisis de Bell incluyen el embarazo, la obesidad, la diabetes y los antecedentes familiares de parálisis de Bell. Síntomas de la parálisis de Bell Los síntomas de la parálisis de Bell suelen aparecer rápidamente durante 2 a 3 días. Los síntomas comunes incluyen caída facial, babeo, dificultad para cerrar el ojo en el lado afectado de la cara (y sequedad o lagrimeo asociados) y dificultad para sonreír. Los síntomas menos comunes incluyen dolor en la mandíbula o en el oído del lado afectado, dolor de cabeza, aumento de la sensibilidad a los sonidos fuertes en el lado afectado y pérdida del gusto. Aunque la parálisis de Bell generalmente afecta solo un lado de la cara, en casos raros ambos lados pueden verse afectados. Para muchos pacientes, los síntomas comienzan a mejorar en 2 semanas y se resuelven en 2 a 3 meses. Aunque la mayoría de los casos de parálisis de Bell se resuelven por completo, algunos pacientes experimentan complicaciones residuales que incluyen Debilidad muscular permanente en un lado de la cara. Visión deteriorada por sequedad y daño corneal excesivo Movimientos involuntarios o espasmos de un lado de la cara. Desgarro al comer o beber debido a una recuperación nerviosa anormal Es importante buscar atención médica inmediata para cualquier síntoma de debilidad facial o parálisis porque estos podrían ser signos de otras afecciones médicas, como un derrame cerebral, especialmente si hay otros síntomas neurológicos presentes. Tratamiento de la parálisis de Bell El tratamiento principal para la parálisis de Bell son los corticosteroides orales para reducir la inflamación y aumentar la probabilidad de recuperación del nervio facial. Además de los corticosteroides, se pueden prescribir agentes antivirales, pero no deben usarse solos. El tratamiento combinado con corticosteroides y agentes antivirales suele reservarse para casos graves con asimetría facial evidente en reposo. La parálisis de Bell puede limitar la capacidad de parpadear, lo que puede provocar irritación ocular dolorosa y sequedad y, en raras ocasiones, puede causar daño corneal permanente y problemas de visión. Para los pacientes que experimentan un cierre incompleto del párpado debido a la parálisis de Bell, los tratamientos incluyen el uso diurno de gotas lubricantes para los ojos y, durante el sueño, el uso de un ungüento lubricante para el ojo o la colocación de esparadrapo sobre el párpado. Si el párpado aún no se cierra por completo después de la recuperación de la parálisis de Bell, la cirugía de párpados puede ser una opción.



lunes, 15 de noviembre de 2021

“Antibióticos: tómatelos en serio”.

La campaña “Antibióticos: tómatelos en serio” ha sido desarrollada como parte de las acciones del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la AEMPS, para concienciar sobre el uso adecuado de los antibióticos.


Recuperamos el eslogan “Antibióticos: tómatelos en serio” en la nueva campaña del PRAN para este 2021, lanzada en el mes de noviembre y en el marco de la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos y el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos con el objetivo de concienciar a la población sobre el uso adecuado de estos medicamentos.

Con un toque de humor, el mensaje principal de esta campaña subraya el error que supone utilizar antibióticos para tratar una infección de origen vírico como la gripe y lo hace comparando esta situación con otra que también resulta “absurda”. 

Infografía SEFAP «¿Quieres obtener el máximo beneficio para tu salud?. ¡Sé adherente a tus medicamentos?.