jueves, 16 de octubre de 2014

Dermatología Bagazgoitia. 4 cosas que debemos saber sobre la caída del pelo en otoño

 http://dermatologia-bagazgoitia.com/2014/10/caida-pelo-otono-1580
Cuando se acaba el verano y entramos en otoño es frecuente percibir una caída de mayor cantidad de pelo del habitual, lo cual puede hacer que nos alarmemos un poco.  Algunas personas pueden no percibir este hecho, pero en otras es bastante evidente. A este respecto tocaré algunas cuestiones:

¿Es cierto que en otoño se cae más el pelo?

Aunque pueda parecer un mito, es cierto que nuestro pelo se cae más en otoño que en otras épocas del año. Hay algunos estudios científicos que prueban que el ciclo de nuestro cabello tiene cierta "estacionalidad" tanto en hombres como en mujeres, y que efectivamente hay picos de mayor caída.  Esta pérdida más llamativa de pelo se observa de octubre a noviembre y es algo natural.

El hecho de que el pelo se caiga más en otoño no es un mito

¿Por qué pasa esto?

peine
Nuestro pelo tiene una fase de crecimiento que dura años, llamada "anagen". Desde que el crecimiento se detiene, hasta que el pelo se desprende para dar lugar a un pelo nuevo , ocurre una fase llamada "telogen", que es una especie de fase de "reposo" en la que el pelo ni crece ni se cae. Esta fase dura unos 3 meses. Los estudios demuestran que a finales del verano tenemos una mayor proporción de pelos en telógen (en reposo, sin crecer) y que estos son los que se caen en otoño.  Los folículos de los que perdemos el pelo, después vuelve a salir un nuevo pelo.
El ciclo estacional del pelo es el mecanismo por el cual los mamíferos lo recambian de acuerdo a necesidades de crecimiento o ambientales. Se hipotetiza que en el ser humano, al ser un mamífero, ocurre algo similar: podría ser que esta pérdida otoñal nos permitiera mantener pelo como protección ante el sol en verano y ante el frío en invierno.

¿Puedo quedarme calvo/a por este motivo?

La caída que percibimos en otoño es totalmente fisiológica, es decir, es normal y no indica enfermedad alguna. Los pelos que se pierden, se recuperan con normalidad y no deberíamos notar ninguna alteración en nuestro pelo.

La caída natural del pelo en otoño no hace que nos quedemos calvos

En cualquier caso,  hay enfermedades cutáneas que pueden causar pérdida de pelo y esto puede coincidir con el otoño. Si observáramos zonas sin pelo o tenemos una pérdida que hace que nos "claree" el cuero cabelludo, tal vez se trate de otra cosa, y sería conveniente consultar con un dermatólogo.

¿Necesito algún tratamiento?

arbol otoñoAl hablar de un proceso normal, que no indica enfermedad alguna, no es preciso hacer ningún tratamiento. En contra de lo que suele pensarse, las personas sanas y con una alimentación equilibrada no necesitan tomar ningún medicamento ni complemento vitamínico para fortalecer la cabellera, ya que el pelo se "regenerará" por su propia naturaleza.
Huelga decir que los champús o lociones tampoco juegan ningún papel en este caso. Podemos lavarnos el pelo con el champú que más nos guste, ya que los champús no influyen en ningún caso en el ciclo del pelo ni en su caída.

lunes, 6 de octubre de 2014

Dra. Herraiz: Médico y paciente. Paciente empoderado: Si, pero con límites…

http://draherraizmedicoypaciente.com/2014/10/05/paciente-empoderado-si-pero-con-limites/
Definición empoderar: hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido.
Paciente Empoderado
Todos estamos de acuerdo que un paciente empoderado, aquél que se implica en su enfermedad, en su tratamiento, y que cuida el estilo de vida que se le ha aconsejado, es el paciente ideal, pero a veces el “saber demasiado” puede no ser tan beneficioso para él como esperamos.
Paciente Empoderado
Conocer todos los riesgos y complicaciones que tiene tanto una enfermedad como el tratamiento requerido para ella, puede desestabilizar la vida del paciente y llevarlo a desanimarse, lo que aumentará su estrés con todos los problemas que ello conlleva (aumento de los síntomas propios de su enfermedad, HTA, ansiedad y un largo etc.), que no resulta lo más adecuado para ninguna patología.
Paciente Empoderado
¿Paciente empoderado?
Por supuesto que SI, es muy importante para el paciente, para los profesionales que lo atienden y para el sistema de salud, que un paciente se implique en la formación y en la información respecto a su enfermedad porque conseguiremos que se implique más en su autocuidado, una mejor adherencia al tratamiento, un aumento de la confianza tanto en el profesional que lo trata como en el sistema sanitario y una disminución de las complicaciones asociadas a su patología.
Paciente Empoderado
Esta situación en enfermedades crónicas es más importante si cabe, siempre que tanto la información como la formación se consigan en colaboración con expertos sanitarios que le aconsejen cómo debe hacerlo, dedicándole el tiempo que sea preciso para conseguirlo.
¿Cuáles son los problemas?
El hecho de informarse puede llevar a que se preocupe en exceso por las complicaciones que pueden presentarse a lo largo de su patología, o bien los efectos secundarios que podría presentar por la toma de la medicación prescrita y eso nos llevará a tener un paciente empoderado pero estresado.
Paciente Empoderado
Por eso es tan importante la implicación de todos los profesionales sanitarios en la información y formación de todos los pacientes, y hemos de ser nosotros los que establezcamos en cada caso, según la personalidad del paciente, lo que debe saber y lo que es mejor que no sepa (sin engañarlos en ningún momento, por supuesto).
Paciente Empoderado
Como médico y paciente hace tiempo que decidí “dejar la bata” en la sala de espera cuando acudo a las visitas de los diferentes profesionales que me tratan y convertirme sólo en paciente. Eso quiere decir que no intento autodiagnosticarme, ni justificar todos los síntomas que presento, sino que delego en los que me atienden este trabajo, yo me limito a explicarles lo que siento y ellos deciden qué es lo que tengo y cuál es la mejor solución.
Paciente Empoderado
El día que decidí ser sólo paciente y dejar mi lado médico para otras ocasiones que no estuvieran relacionadas con mi enfermedad, mi estrés bajó muchísimo y en la misma proporción aumentó la confianza en esos médicos y enfermeras que me cuidan.
Por eso cuando hablo de paciente empoderado, digo SI, pero con ciertos límites…
Paciente Empoderado

domingo, 5 de octubre de 2014

Familia y salud. Medicamentos para los catarros: ¿son eficaces, son seguros?

¿Qué son los catarros?
Los catarros o resfriados son infecciones de las vías respiratorias altas, en los que hay mocos, congestión de nariz, tos y a veces fiebre. Los causan muchos tipos de virus.
La mayor parte de los niños están mejor tras 3 ó 4 días de comenzar el resfriado, pero más de la cuarta parte siguen con tos y mocos al cabo de una semana, y algunos continúan con ellos después de 2-3 semanas.
Hoy en día no hay ningún tratamiento que prevenga, cure o acorte los catarros. Las medidas recomendadas para aliviar los síntomas son:
- El uso de analgésicos-antitérmicos si hay dolor o fiebre alta que moleste al niño.
- Dar líquidos adecuados a la edad del niño para que esté bien hidratado (agua, leche, caldos, zumos...).
- Limpiar los mocos de la nariz con suero fisiológico cuando haga falta (antes de comer, de dormir, o cuando esté taponada la nariz).
- Acostar en posición semiincorporada (semisentado).
- Evitar irritantes de las vías respiratorias (tabaco, polvo, humo…).
Por tanto, los catarros no tienen tratamiento, y en general se curan solos en una o dos semanas. Los antibióticos no curan ni acortan la duración de los catarros no complicados (que son el 90% de los catarros). El lavado de manos de niño y cuidadores es una medida eficaz para evitar la trasmisión de los virus catarrales.
¿Qué son los anticatarrales?
Son fármacos que desde hace mucho tiempo se han utilizado para intentar aliviar los síntomas de los catarros. Entre ellos hay varios tipos:
Estas medicinas se venden en forma de jarabes, supositorios o pastillas que llevan con frecuencia una mezcla de varios productos.
La mayor parte de estos fármacos no se han ensayado nunca en niños. Cuando se han utilizado no se ha visto que tengan un efecto beneficioso, pero sí que han provocado efectos adversos (dañinos) importantes, sobre todo en los niños más pequeños. En esta sección vamos a hablar de todos ellos menos de los antitusígenos (medicamentos contra la tos) que se verán en otro apartado.
Los mucolíticos y expectorantes
1. Los mucolíticos tratan de disminuir la viscosidad del moco haciéndolo más líquido. Entre ellos están:
  • Carbocisteina
  • N-acetilcisteina
  • Bromhexina
  • Ambroxol
La mayor parte se presentan en jarabes, aunque también los hay en ampollas para usar en aerosol. Se desaconsejan en menores de dos años por su falta de seguridad y porque no se sabe bien su eficacia. Tienen pocos efectos adversos en mayores de 2 años, pero tienen pocos beneficios y encarecen el tratamiento.
2. Los expectorantes tratan de eliminar el moco de las vías respiratorias. Entre ellos están:
  • Aceites esenciales
  • Vapor de agua
  • Bálsamos
  • Guaifenesina
3. El agua. Siempre que hay mocos y tos se aconseja beber agua o líquidos. Con ello se intenta que la garganta no esté reseca y limpiar los mocos, de forma que al beber pasen al estómago y se eliminen con las heces. También ayuda a que el niño esté hidratado, ya que en estas enfermedades suele haber fiebre y vómitos y eso aumenta sus necesidades de agua.
Otra ventaja de beber o de tragar líquidos frecuentemente es que al tragar se abre el conducto que comunica los oídos con la garganta (trompa de Eustaquio). Esto favorece la expulsión del moco que se pueda haber acumulado en el oído medio y que si es exagerado puede causar una otitis, lo que provoca dolor y/o disminuye la capacidad de oir. Hoy por hoy no se puede decir que el agua haga el moco más líquido, es decir que sea un mucolítico, pues esto nunca se ha estudiado en los catarros.
Los descongestivos nasales
Tratan de disminuir o secar el moco y la congestión de nariz. Hay preparados para uso nasal (tópico) y para uso en jarabe o comprimidos (sistémicos). Entre ellos se incluyen:
  • Simpaticomiméticos (fenilefrina).
  • Antihistamínicos (azatadina, loratadina, cetirizina).
  • Mezclas variadas de ellos en un mismo frasco.
Efectos adversos que producen
Entre los efectos indeseables graves de estos medicamentos en menores de 6 años están:
  • Con los descongestivos: los trastornos del ritmo cardiaco y otros problemas cardiovasculares,
  • Con los antihistamínicos: las alucinaciones y
  • Con los antitusígenos: la disminución del nivel de conciencia y producción de encefalopatía (alteración del estado mental).
Estos problemas se pueden deber a sobredosis accidentales, a un uso incorrecto involuntario y a interacciones de varios medicamentos entre ellos o del medicamento con la persona que lo usa.
En la siguiente tabla pueden verse los efectos indeseables más frecuentes de estos medicamentos y los nombres comerciales más conocidos (Nombre®).
Otros tratamientos
- Los preparados homeopáticos, Pelargonium sioides (Kaloba@), el Zinc y la Equinácea, no han demostrado su eficacia en los catarros.
- La vitamina C tampoco es eficaz en el tratamiento. No obstante, si se toma antes de tener los síntomas catarrales parece que reduce la duración de los mismos.
¿Son seguros? ¿Pueden ser perjudiciales?
Con muchos de estos medicamentos se han visto reacciones adversas, en algunos casos fatales (muerte) y más frecuentemente en niños con menos de 6 años. En la tabla I se han resumido las más frecuentes.
Casi todas estas reacciones se deben al uso a dosis más altas de las aconsejadas.
Por otra parte, en los niños pequeños nunca se han establecido las dosis seguras de estos medicamentos. Así, en muchos de los prospectos (fichas técnicas) de estos fármacos, se contraindica su uso en menores de 2 años y en algunos países no se aconsejan en menores de 6 ó de 12 años. Y sobre todo, deberían evitarse en niños con problemas neurológicos, convulsiones, enfermedades cardiacas y en los que tienen riesgo de sufrir depresión respiratoria.
En España ya no son financiados por el Sistema Nacional de Salud dada su falta de eficacia. Pero muchos se pueden comprar libremente en las farmacias. Esto aumenta el riesgo de usar preparados que lleven varios tipos de medicamentos en un mismo envase o de usar varias marcas a la vez, que lleven los mismos medicamentos, con el consiguiente riesgo de intoxicación. En España, los anticatarrales son la segunda causa de intoxicación por medicamentos en los niños.
¿Dónde puedo encontrar más información en Internet?
  • CatarroFamilia y Salud. Web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
  • Catarro. En: Famiped. Volumen 2, nº1. 2009Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
  • Catarro o resfriado. EnFamilia. Web de la Asociación Española de Pediatría
  • Medicamentos para tratar el catarroEnFamilia. Web de la Asociación Española de Pediatría
  • Medicinas para la tos y el resfrío.  En: Medline Plus. NHS Institutos Nacionales de Salud. Servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU

jueves, 2 de octubre de 2014

¿Es una amenaza o un síntoma? Fiebre, no siempre hay que bajarla

http://www.serpadres.es/salud/salud/fiebre-no-siempre-hay-que-bajarl
La fiebre en niños, como en los adultos, incide positivamente en la resolución de ciertas enfermedades. Entonces, ¿por qué nos da tanto miedo? Descubre cuándo debes bajar la fiebre de tu hijo.

¿Cuándo se considera que un niño tiene fiebre?

La fiebre aumenta las defensas

La fiebre es una elevación controlada de la temperatura corporal, ordenada desde el sistema nervioso central ante una amenaza.
La amenaza suele ser una infección vírica o bacteriana, pero también podemos tener fiebre ante enfermedades de origen metabólico, reumático o inmunológico, sin infección de por medio.
Una elevación moderada de la temperatura corporal genera una mayor producción de anticuerpos, aumenta el poder bactericida de nuestros agentes antimicrobianos y debilita a ciertos microorganismos que no se reproducen bien con temperaturas elevadas.
Por tanto, la fiebre puede aumentar la respuesta de nuestro sistema inmunológico.

¿Cómo actuar si el niño tiene fiebre?

No debemos calificar la fiebre de «grave» en función de su forma de aparición, de la temperatura que alcanza o de su evolución.
Tratar o no la fiebre dependerá más bien de si provoca malestar en el niño. También es recomendable tratarla cuando supera los 40º o existen enfermedades neurológicas, cardiacas o respiratorias de fondo.
También se suele intervenir para bajar la fiebre con rapidez cuando el niño tiene tendencia a las convulsiones febriles, aunque este hábito es controvertido.

¿Por qué no bajar la fiebre?

  • La mayoría de las enfermedades infecciosas y de origen viral evolucionan mejor con fiebre que sin ella.
  • En algunos casos la supresión sistemática de la fiebre puede enmascarar determinadas enfermedades y retrasar los estudios necesarios para descubrirlas.
  • Los medicamentos antitérmicos tienen efectos secundarios que no hemos de menospreciar. El paracetamol es un tóxico hepático y el ibuprofeno puede causar trastornos gastrointestinales.

Métodos naturales para bajar la fiebre

Antes de dar medicamentos para bajar la fiebre a los niños, usa métodos naturales:
  • Mantén al niño con poca ropa, en un ambiente agradable, y bien hidratado.
  • Para bajar la temperatura puedes meterlo en una bañera cubierto totalmente de agua a la misma temperatura del niño o un grado menos. El pequeño irá cediendo su temperatura al agua.
  • También puedes ponerle paños de agua templada o fría en la frente y las extremidades.
  • Evita el alcohol porque aunque su vapor produce frío, no baja la temperatura y existe el riesgo de que se produzcan quemaduras o intoxicación etílica.

Signos de alarma por la fiebre en niños:

  • En menores de tres meses: la fiebre es siempre alarmante y debemos acudir a urgencias, porque a esta edad las infecciones se generalizan muy rápido. En menores de un mes no esperaremos a los 38 grados, acudiremos a partir de los 37,5.
  • En menores de tres años: debes preocuparte cuando no existen otros síntomas, ni una causa clara que la justifique. En este caso hay que hacer análisis para determinar su origen.
  • En los niños en general: nos preocuparemos cuando tengan alguno de los siguientes síntomas:
  1. Gran irritabilidad o decaimiento.
  2. Manchas rojas en la piel, que no desaparecen al estirarla (petequias).
  3. Fuertes dolores de cabeza, rigidez de nuca.
  4. Vómitos violentos, es decir, arrojados con fuerza.
  5. Fiebre persistente, esto es, que no desaparece pasados tres o cuatro días.

Por: Verónica Martínez.
Asesor: Doctor Antonio Jurado, jefe de la sección de Pediatría del Hospital Materno Infantil de Málaga.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Resfriado común.

 Adjuntamos en este enlace las recomendaciones para pacientes sobre el Resfriado Común del Servicio Canario de la Salud. pincha link para leer el documento PDF.
http://www2.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/content/8a1b2ba6-a7aa-11e0-a6f1-d5c39b10ecae/46_Resfriado.pdf

Nos hacemos eco de un comentario del El supositorio  sobre el comienzo de la temporada de catarro en la península.
Llevamos 15 días con un descenso de las temperaturas, sobre todo nocturnas, en el centro de la península. Llevamos 3 semanas de curso escolar y los niños comparten con sus compañeros, padres, abuelos y profesores todos sus moquitos. La mayoría de la población que tiene trabajo, ¡alabada sea la reforma laboral y su consiguiente recuperación económica!, se ha incorporado al trabajo en unos transportes públicos abigarrados. Todo se confabula para comenzar el curso del Catarro 2014-2015.
Es normal, pasa siempre, si no es a principios de septiembre será a principios de octubre. ¡Y no es la gripe! ¡No vengan "de urgencias" al centro de salud por la gripe! Ni por un catarro.
A pesar de llevar muchos años repitiendo lo que es un catarro y qué signos y en qué pacientes pueden tener alguna complicación los síndromes catarrales, las consultas vuelven a llenarse de pacientes sanos con esos síntomas y "sin cita".
Y hay que lavarse las manos, la medida preventiva mejor estudiada y efectiva:
Y un ruego a las empresas. ¡No sean desconfiadas! ¡Sus empleados se esfuerzan! Y si se ponen malos van a faltar lo menos posible. ¡No pidan justificantes y bajas y altas de un día porque su empleado se encuentra mal! Si descansa, va a rendir más. Sean comprensivos. Al médico de familia de su empleado le hace perder mucho tiempo ese tipo de asistencia y de justificantes. ¡Piense en los demás! Hay poco tiempo y muchos enfermos que necesitan dedicación y esfuerzo.
Resumiendo: ¡Confíen en el buen criterio de los empleados y en su profesionalidad!